¿Castigar es bueno?

A todos nos han criado a base de castigos, ¿y qué hacemos nosotros cuando nuestros niños se portan mal o se olvidan constantemente de hacer lo que deben hacer? Efectivamente, cogemos y los castigamos para que estén más alerta y no lo vuelvan a repetir. ¿Que conseguimos con ello? Creemos que mucho pero lo que en realidad hacemos es privarles del importantísimo proceso interno de enfrentarse a sus propios errores, y además se obsesionan con buscar una manera de vengarse.
¿Por qué podríamos reemplazarlo? Hay tácticas y aquí os mostraré algunas:
– Señalar la manera de ser útil.
– Expresar una censura rotunda.
– Manifestar nuestras expectativas
– Dar opciones
– Tomar medidas.
– Permitir al niño que experimente las consecuencias de sus faltas.

Otro día me dedico más en profundidad con todas estas opciones! Espero que os sirvan.

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